viernes, 15 de diciembre de 2006

05/12/2006 MARRAKECH - OUARZAZATE

Tras un intenso día en la ciudad roja, nos levantamos nuestro tercer día en Marruecos bajo un sol brillante, dispuestos a llegar al Dadés tras pasar por Ouarzazate. No podíamos imaginar el día que el caprichoso destino nos tenía preparado.

Salimos del hotel y nos montamos en un “Petit Taxi” para ir a la estación de autobuses. Precio del trayecto: 8 DMA, los dos. Al llegar a la bulliciosa estación, compramos dos billetes con dirección a Ouarzazate. La hora de salida prevista era las 10 de la mañana para, tras 4 horas de viaje, llegar sobre las 14 h a nuestro destino.
Es bastante importante saber, por si decides viajar en bus a través de este país, que el respeto de horarios es sencillamente inexistente. Si ya es difícil saber cuando puede salir, aun lo es más saber cuando podrás llegar.



El tiempo de espera a bordo, es simplemente indescriptible: indigentes, lisiados, niños, ancianos, comerciales, predicadores, etc piden limosnas, te desean suerte y/o intentan venderte cualquier artículo, sea o no de interés.



Cuarenta minutos sobre la hora prevista, partimos de la estación de Marrakech para, tras pasar por la gasolinera, abandonar definitivamente la cuidad.

Cuando alcanzábamos los 45 minutos de trayecto, empezamos a otear las primeras cumbres nevadas del maravilloso Atlas. En ese momento nos encontrábamos embaucados con el paisaje de las maravillosas cumbres que estábamos observando, cuando, sin esperarlo, el motor de nuestro superautobús dejo de funcionar y comenzó a soltar un chorro de aceite y agua a mas de 5 metros de distancia, en plena ascensión del Atlas y con unos 45 pasajeros en el interior.
Evidentemente, el autobús se paró en seco y rápidamente todos los pasajeros invadimos un trozo de campo que por suerte, había en aquel momento. He de indicar que veinte minutos antes habían multado al chofer del autobús, con lo que imagino que ese no fue, sin duda alguna, su mejor día. He aquí nuestro apoyo !!!!



Pues allí estábamos, al comienzo de la ascensión del Atlas, expectantes con lo que podría ocurrir. Rápidamente, la gente empezó a buscarse la vida, algunos se montaban en otros autobuses, otros hacían autostop y otros simplemente cogían sus maletas y comenzaban a andar.
Al poco, escuchamos cual era el plan de acción que habían decidido: Esperaríamos a 2 autobuses que venían de Ouarzazate con dirección a Marrakech y nosotros nos quedaríamos con uno que daría la vuelta allí!! Es evidente que cuando llegó el autobús no pudo dar la vuelta (carretera de montaña) y tuvimos que esperarlo otra hora mas a que volviese de dar la vuelta de no se realmente donde.
Finalmente conseguimos llegar a Ouarzazate a las 19 horas (5 horas más tarde de lo previsto), y evidentemente nos perdimos la posibilidad de ir al Dades. En ese mismo momento tomamos un plan alternativo: Nos vamos al Todra y proseguimos hasta el desierto.
La verdad es que Ourzazate es un pueblo bastante normal, con poco atractivo turístico para un mochilero, y a pesar de lo que ponga en muchas guías, es un mal sitio para contratar excursiones al desierto de Merzouga.



Tras una cena fuimos a visitar a un vendedor que nos había estado dando la brasa nada mas llegar. Subimos a su local, nos cantó una canción Africana un tanto chapucera (la verdad), intercambiamos con él ropa a cambio de collares y turbantes y nos fuimos a dormir.



Este fue uno de esos días en el cual recuerdas lo que es tener vehículo propio y el valor que podría tener tenerlo allí, aunque si bien es verdad, la experiencia de aquel día fue interesante para comprender y entender el estilo de vida marroquí.

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