Tras ver en toda la prensa la que había caído en Sierra Nevada gracias al último temporal, dicho sea de paso más propio del invierno que del otoño, y teniendo en cuenta las previsiones meteorológicas para el jueves y el viernes, hemos decidido escaparnos un par de días a disfrutar de la nieve.
Para la ocasión hemos previsto quedarnos a dormir en el etap hotel, unos hoteles de la cadena ACCORD que conocí bastante bien durante mi estancia en el país galo en 2003 y 2004 y que aconsejo a todo viajero que desee emplear los euros en tapas granadinas mejor que en calidad hotelera, mas aun en época de crisis.
El mismo miércoles planteamos la salida, reservamos el hotel y nos pusimos a preparar la ropa de snow y la vestimenta de marcha, pues estaba clara la idea, el jueves levantarse temprano para ir directamente a Monachil, pasar el día surfeando. Luego, por la tarde irnos al hotel, darnos un homenaje en forma de siesta y por la noche, de tapas por Graná.
Una vez planteada la escapadita nos pusimos manos a la obra. Lo primero era dejar a nuestro querido Pisha con la abuela, ya que a él, el frío no le agrada mucho y son muchas horas sin comer. Hecho esto, comenzamos a preparar la vestimenta, revisar la tabla, gafas, botas, cascos guantes y un largo etcétera de complementos necesarios para poder disfrutar de la nieve en condiciones óptimas.
El jueves, y tras dormir bastante poco por motivos que no vienen al caso (queremos mantener el acceso de este blog a todos los públicos), a eso de las 6.30 ya estábamos en camino. La niebla que nos acompañó durante toda la ruta fue tan intensa que por momentos pensé que estaba en Normandia. Jamás había visto una niebla tan espesa en mi tierra. No pasamos de los -2 º en todo el camino. Menos mal que ahora tenemos el cambio climático que podemos adjudicarle cualquier condición meteorológica que nos parezca inapropiada del lugar. La niebla nos retrasó un poco la llegada a Sierra Nevada, pero no nos resto ni un ápice del ánimo con el que íbamos a nuestro primer día de nieve en esta temporada.
Por fin llegamos a pradollano, y el día estaba simplemente perfecto. ¡ Vaya día ! El sol brillaba con fuerza en todo lo alto. La humedad era del 40 % y la temperatura en Borreguiles de -1 º. Soplaba un poco de viento del N a una velocidad de 11 kms/h , eso hacia que la sensación térmica fuese de algo de frío. A todo eso súmenle nieve en polvo absoluto. Así pues os podéis imaginar, un día perfecto para la práctica del snowboard.
Tuvimos la suerte de coincidir con unos amigos del trabajo, Julien y Sergio y pasamos una mañana bastante movida y divertida.
Ya por la tarde nos fuimos hacia el hotel bastante agotados por el intenso día y después de dar mas vueltas que un maricón en una rebaja de bragas, lo encontramos. Todo el hotel muy limpio y agradable. Así pues nada mas llegar, siesta española de las que hacen afición. Nos despertamos a eso de las 20.30 horas y una hora mas tarde ya deambulábamos por el centro de la cuidad granadina devorando las famosas tapas del lugar. En la calle navas, junto al ayuntamiento, entramos en el afamado rincón gallego, que nos deleito con todas las tapas que nos sirvieron. ¡ Exquisito ¡.
Tras patearnos la calle navas de un bar a otro con la cervecita típica (y la tapa correspondiente que sirven allí donde vayas) nos fuimos a un bar de copas también por el centro donde nos tomamos algunos pelotazos para finalizar el día. A eso de las 0.45 horas, pillamos un taxi y nos piramos al hotel, dispuestos a descansar para disfrutar de un segundo día de snow.
El vienes el día amaneció aún mejor. Tras un banquete como desayuno (buffet del hotel) y tras quitar todo el hielo acumulado en la parabrisas de nuestra maravillosa SCENIC (por cierto, el mejor monovolumen que ha visto el mercado gracias a Renault), nos fuimos directamente a surfear. Todo debía de ir rápido, pues ya teníamos los forfaits en el bolsillo y la ropa puesta. Así pues era llegar y pegar. Quedamos a eso de las 10.00 con Amontunao, que se ha pegado la escapadita hoy viernes para ir a esquiar. Dicho y hecho.
Tras unas cuantas bajadas en equipo (solo nos faltaba el chalequillo motero) de calentamiento la maldita muela ha decidido joderme el día. El dolor llego a ser insoportable en cada remonte. Creo que los cambios de presión intensificaban el dolor. Como estamos obligados a ser positivos siempre, decidí pensar en que “El dolor es lo único que nos hace saber que aun estamos vivos”. Con este panorama solo hemos podido practicar snow medio día, por lo tanto, tampoco tenemos mucho que contar. Una verdadera pena, pues nunca había visto un día así con la nieve como estaba. ¡Joder, era perfecto!. Bueno, las cosas no salen siempre como uno quiere. La virtud esta en saber afrontarlo manteniendo el animo lo mas alto posible.
Ya estamos pensando en la siguiente…..
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